Los faros son señales que ayudan a la navegación. Desde ahí, la escultura busca ser una metáfora que alude a la importancia de la naturaleza. El “Faro” evoca el actuar del viento sobre la vegetación las aguas o el mar que forman parte del paisaje magallánico. Las formas de los calados se organizan en una textura vegetal ascendente que se abre al cielo y permite ser interpretada como un mensaje sobre la importancia de la biodiversidad en el planeta e invita a ver, en su conservación, una esperanza para el futuro.